jueves, 27 de enero de 2011
La memoria
sábado, 22 de enero de 2011
Dimitri Mitropoulos
Acabada las saga de los grandes directores húngaros del siglo XX, empezamos una miniserie de grandes directores homosexuales. El primero el gran Dimitri Mitropoulos, el único capaz de acomplejar al mismísimo Herbert von Karajan. Cuentan que Karajan solía esconderse entre las butacas para ver ensayar a Mitropoulos. Este griego formado en Atenas, Bruselas y Berlin con el famosisimo Ferruccio Busoni, debuto con la Filarmonica de Berlin como poquitos se atreverían a hacer, tocando y dirigiendo el Concierto nº 3 de Prokofiev para piano y orquesta. Pero pronto tuvo que emigrar a EEUU para poder desarrollar una carrera acorde a su categoria, ya que según se cuenta en Europa algunos se dedicaban a ponerle trabas por su confesa homosexualidad. En USA a parte de ser titular muchos años en Minneapolis, pronto comenzara una relación especial con la New York Philharmonic con la que difundiría ampliamente la obra de Mahler y también de muchos compositores contemporáneos. También en esa misma ciudad dirigiría asiduamente en el Metropolitan. Circulan multitud de anécdotas de su prodigiosa memoria como cuando recibió una obra de Barber el día antes del estreno y sin la guia del director, esa misma noche esparció en su habitación las particellas de todos los instrumentos de la orquesta y se la estudio, dirigiendo de memoria al día siguiente en el concierto. Cuentan que nunca usaba partitura, ni siquiera en los ensayos. De sus grabaciones recomendable la primera de Mahler no New York, aunque la calidad de sonido deja mucho que desear, Lo Forza del Destino con un reparto de lujo (Di Stefano,Tebaldi...), el Don Giovanni del Festival de Salzaburgo, posiblemente junto a la de Furtwangler, una de las mejores grabaciones de la historia de este Festival, y la Fantastica de Berlioz de a edicion de EMI Grreat Conductors of s. XX. Por cierto murió durante un ensayo en Milán de la 3º de Mahler.
sábado, 15 de enero de 2011
Haruki Murakami
viernes, 7 de enero de 2011
La anunciación.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Antal Dorati
Poner compuertas al rio
El otro día, leyendo varios artículos de opinión sobre el fracaso de la Ley Sinde, encontré uno en El País en el que decía que no se pueden poner puertas al campo. Tranquilos, no pretendo escribir un artículo a favor o en contra de dicha Ley, dicho sea de paso sería muy difícil posicionarme a favor o en contra; solo quiero reflexionar sobre la frase poner puertas al campo. Bien, pues esta frase viene recogida por la Real Academia Española como la imposibilidad de poner límites a los que no los admite. Si nos centramos en el sustantivo campo, lo usamos porque nos aporta semánticamente el concepto de algo infinito. Pues bien quizá, para este articulo en concreto necesitáramos un concepto referente a la fluidez, a la línea temporal que avanza sin detenerse, esa línea que según la concepción cristiana seria finita y avanzaría desde el Paraíso a el Juicio Final. Recuerdo que una poesía de Jorge Manrique decía “nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar que es el morir”. Aprovechándome del gran poeta castellano, quizá si aplicáramos el sustantivo rio otorgaríamos a la frase esa sensación de fluidez (por supuesto que tendríamos que cambiar puertas por compuertas). Y ya de paso que he enfatizado tanto en la fluidez y en el devenir, apuntaría diversas ideas para enriquecer el debate e intentar ayudar a la gente a construir su propia opinión sobre el tema. Hay tres ideas básicas en la construcción del pensamiento Oriental(a grandes rasgos), la primera es que la realidad es cambio, la segunda que el Universo es armonía y la tercera es que el hombre es capaz de transformarse. Estas ideas recogidas en el Taoísmo de Lao-tse, o en el magnífico Libro de las Mutaciones de Chuang-tzu dan visiones del mundo basadas en la esencia fluida de lo real. En Occidente esto vino recogido en algunas ideas de Heráclito, según el cual todo fundamento está basado en el cambio incesante. Sin embargo, la base posterior de la filosofía Occidental se baso en la esencia inmutable de Parmenides, su coetáneo. De ahí saldría la doctrina Platónica y la Metafísica Aristotélica. Tan solo Hegel con su dialéctica recogió la filosofía china del cambio, del ying yang, con su tesis y antítesis.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Aitana
Escuchaba una entrevista de Francino a Punset en la que Eduard explicaba que en el momento tengamos contacto extraterrestre podremos saber lo que somos como especie. Pues bien hoy he visto una foto de mi hija con sus compañeros del cole, y por primera vez he visto a mi hija como algo singular, como algo independiente de mí. Si os fijáis en la frase anterior no digo Aitana, sino que escribo Mi Hija para denotar todavía mi posesión. Hasta ahora la había visto como algo mío, o como algo mío y de mi mujer, de mi familia,… pero aun me faltaba verla como ser independiente, y la tenía delante de mis narices, como diría aquel. En Psicología hay una escuela surgida en Alemania a principios de siglo XX, la Escuela de la Gestalt, donde la relación entre figura y fondo, entre lo que se percibe y no, es decir lo que el “yo” se da cuenta frente a lo que no forma parte de su conciencia es fluido e interrelacionado. Es decir no hay una fractura entre la conciencia y el inconsciente. Posiblemente yo si tenía esa fractura, yo aun no había visto la diferencia de la figura contra el fondo, o a lo mejor conscientemente no quería diferenciarlo. Pues bien, ahora que la diferencio como parte, voy a seguir viendo a mi hija y a mi familia como un todo, acordándome del Pensamiento holístico que es una de las bases de la Gestalt: todo es más que la suma de las partes.




